Si bien es cierto que otros materiales como el aluminio o el PVC corren a la vanguardia en el mercado de las aberturas, las realizadas en madera vuelven a ser protagonistas. Dada su versatilidad, se adaptan a todas las estéticas con el agregado de la calidez, la elegancia y la firmeza. 

Nuevas o recicladas, marcan un detalle: siempre otorgan el aire natural propio y el de un trabajo típicamente artesanal. En esta nota, te contamos algunas de las razones por las cuales siguen en plena vigencia. 

Algunos puntos

“Córdoba es un mercado donde tenemos una buena oferta, con avances tecnológicos importantes, como el sistema de anclaje exclusivo para hierros de fallebas y pasadores o el comando para postigón que regula el ángulo de apertura de las tablillas del postigo según se desee y, como siempre, de gran calidad en materia prima”, evalúa Gastón Armenante, de Legno Aberturas.

 Cuando consultamos sobre las razones, los especialistas de Vieites le reconocen la flexibilidad en cuanto a diseños y formas. La multiplicidad de posibilidades en fabricación de puertas de madera es prácticamente ilimitada. 

Por otra parte, ofrecen muchas ventajas desde el punto de vista práctico, ya que el material es un excelente aislante térmico y acústico. Con el debido tratamiento, soporta los embates meteorológicos y tiene buena resistencia a los golpes. Son más estables y, consecuentemente, resultan seguras.

Aberturas de madera

Materia prima 

• Para exteriores: “en aberturas de alta prestación se emplea cedro arana, que es importado de Brasil; una especie muy noble y de excelente comportamiento, aunque también se pueden fabricar puertas y ventanas con eucaliptus grandis”, dice Gerardo Maretich, de la firma Maretich. Anchico, cedro misionero, petiribí e incienso son otros tipos que se utilizan. 

• Para interiores: al hablar de puertas de interiores, “lo que habitualmente se comercializa son maderas industrializadas y enchapadas en cedro, lo que permite darle diferentes entonaciones y adaptarlas a múltiples estilos. En cuanto a los marcos, se realizan en pino laminado, que no tiene riesgo de movimiento, es estable y sostenible”, señalan los asesores. 

Sobre los cuidados 

Desde Pintecord (cadena que distribuye Cetol) explican que es clave “la prueba del agua, que consiste en derramar unas gotas de agua sobre la madera. Si luego de 15 minutos la gota se ha ido, es momento de aplicar protección”. Y agregan: “En zonas que ya estaban protegidas, las claves son la decoloración y la pérdida de brillo. Si se observa este detalle, es momento de volver a protegerla”. Es importante recordar que la protección siempre se debe aplicar con pincel. Los productos que garantizan su resistencia y durabilidad actúan por impregnación, es decir, penetran los microporos de la madera, a diferencia del barniz, que genera una película.

Finalmente, Gastón Armenante (Legno Aberturas) apunta que “no conviene usar pinturas con base poliuretánica; hay que protegerlas del sol y el agua directos, y siempre deberían estar con algún tipo de reparo. También es fundamental para el buen funcionamiento que la colocación sea en obra, donde habrá que controlar muy bien las escuadras y la verticalidad con la plomada”.

El dato

Si, por ejemplo, queremos elegir aberturas en estilo clásico, las maderas más oscuras con molduras y adornos serán las más indicadas. 

Si, al contrario, nos seduce el estilo rústico, se sugieren maderas más claras y resistentes, que requieran de poco tratamiento.

La tendencia actual en alta gama es colocar puertas de 2,60 metros o más, con accesorios diferenciales como cerraduras magnéticas, herrajes importados (de Italia) y burletes especiales que reducen los golpes y mejoran el confort de cierre”,  dice Gerardo Maretich, de la firma Maretich.

Sostenibles

 • Hoy se trabaja con maderas de alta calidad con certificación FSC (Consejo de Manejo Forestal o Forest Stewardship Council), seleccionada y secada, cuidadosamente. Así, mantienen sus características naturales, como los nudos o cambios de tonalidad. 

• Es un material proveniente de un recurso forestal renovable, cuyo aprovechamiento sostenible y posterior procesado no perjudican al medio ambiente. 

• No hay que invertir energía para producirla, pues los árboles utilizan energía solar para su desarrollo. La energía que se precisa para transformar la madera en productos finales (puertas, ventanas o muebles) es sumamente inferior a la que se necesita para otros materiales. 

• Cuando termina el ciclo de vida de la madera, esta puede reciclarse en nuevos productos. 

• Actúa como sumidero de dióxido de carbono (CO2) y contribuye por tanto a mitigar el cambio climático. Al preferir un producto de madera se está conservando el CO2 contenido en él y se evita su posterior liberación en el ciclo natural de la madera en su descomposición. 

• Los productos fabricados con madera certificada FSC pueden aportar puntos a la certificación LEED.