Los toldos se convirtieron en un elemento básico de primavera y verano, por cuanto permiten moderar el ingreso de luz y calor a los espacios a partir de regular su nivel de apertura o cerramiento. 

Del mismo modo, hay otros factores meteorológicos cuyos impactos pueden aplacarse gracias a esta cobertura, como la lluvia, el viento y el polvo. Además, sirven para incorporar un espacio más de uso en el hogar, ya que pueden cubrir un sector del jardín y disfrutar a resguardo del sol. 

La demanda no sólo es de productos: también se ve un aumento en los complementos. Por ejemplo, en el pedido de motorización, que permite la extensión y retracción por un sistema mecánico operado a través de un interruptor o un control remoto. 

“La ventaja de las motorizaciones es que facilitan el despliegue del toldo, lo que viene muy bien cuando tiene grandes dimensiones”, afirma la arquitecta Constanza Grunhaut, de la firma Grunhaut

Cuál elegir 

Desde las opciones más simples y clásicas hasta las más modernas y sofisticadas, la oferta local cubre una línea completa y diversa de materiales y modelos para cubrir y cerrar espacios, fachadas, puertas y ventanas. 

Las telas cuentan con procesos de última generación con características superiores: gran resistencia a la intemperie y colores duraderos y resplandecientes por más tiempo y mayor limpieza, ya que rechazan de forma duradera la suciedad. Están disponibles en opciones acrílicas, screen y vinílicas en una amplia gama de tramas, diseños y colores muy actuales. 

“Uno de los temas más importantes a tener en cuenta al momento de elegir el toldo es prever la luz solar, la protección que se necesita y la claridad de que se dispone, para crear una estancia cómoda y agradable”, apunta Constanza  Grunhaut. 

La profesional aclara también que, si la idea es instalar más de un toldo, la sugerencia es colocarlos todos al mismo tiempo, ya sea en ventanas, terrazas o balcones, teniendo en cuenta las medidas y formas geométricas de los distintos sectores pero manteniendo la línea estética en las telas y diseños, para que se adapten a los espacios y también se integren con el estilo decorativo del hogar.

Tipos de toldos

• Verticales. Recomendados para cerramientos de galerías y balcones, su sistema enrollable los hace fáciles de accionar y pueden automatizarse hasta grandes tamaños. Para cerramientos, se suelen utilizar lonas cristal, que son transparentes y permiten disfrutar de la vista de espacios exteriores. En el caso de balcones, también pueden incluirse brazos para separar el toldo hacia afuera de la baranda, lo que permite que pueda pasar el aire, pero no el calor. Uno de los modelos que marca tendencia es el Solaris, “con lona perforada que permite cerrar las galerías incorporando las visuales a través de la perforación de la tela. Es decir, no perdemos visuales y ganamos un ambiente casi cerrado”, apunta la arquitecta Ana Salim, de Julia Sol.

•  De brazos invisibles. Versátil, se ajusta absolutamente a las necesidades y lugares de instalación. Permite generar espacios habitables de sombra al aire libre y controlar el impacto del sol sobre ventanas. El tipo cofre tiene la ventaja de que, al recogerlo, queda protegido dentro de un “cofre” evitando que quede al aire libre cuando no se usa. En la opción Barracuadra, los soportes de brazos se montan sobre la barra cuadrada de 40x40 centímetros, lo que permite desplazar y centrar los brazos a la distancia deseada con facilidad y acoplar dos o más brazos.

• Brazos Punto Recto. La función principal de este modelo de toldos es permitir el control del calor sobre la abertura, impidiendo que el sol ingrese al interior del ambiente. La opción de brazos con tensión brinda la posibilidad de contar con una fuerza superior contra factores como el viento y la lluvia, ya que sus brazos están provistos de unos fuertes resortes en su interior, que actúan ejerciendo presión constante hacia abajo manteniendo su toldo firme y con la tela tensada.

“A los toldos de brazo invisible es conveniente incorporarles los sensores de sol y viento, para no estar pendientes en casos de fuertes tormentas. Esto, sobre todo en las casas ubicadas en las lomas de la ciudad: están expuestas a los vientos de la zona, que en algunos casos pueden dañarlos”, dice Ana Salim.