La madera es uno de los recursos naturales más primitivos del mundo. Inicialmente, las antiguas generaciones la utilizaban para la fabricación de arcos, flechas, estacas y para la construcción de botes improvisados que les permitían cruzar ríos o lagos.

Fue - y es - tan importante en la historia de la Humanidad, que fue gracias a la misma que los pobladores de antaño lograron comenzar a explorar los cultivos y la domesticación de animales, ya que tenían la posibilidad de construir villas residenciales, cercos y defensas.

En la actualidad, y por más que la mayoría del mundo haya evolucionado en sociedades modernas que emplean acero, fibra de carbono y vidrio para construir rascacielos, la madera continúa siendo un estándar en diferentes actividades y ámbitos del día a día en hogares y grandes empresas.

Además, por su velocidad de respuesta, permite generar una gran disponibilidad, promoviendo el empleo y favoreciendo el desarrollo de las economías regionales.

En la construcción, y comparado con otro tipo de materiales, la madera es renovable, reciclable y demanda un mínimo consumo de energía para su fabricación.

Entre sus ventajas, además de contribuir favorablemente a la lucha contra el cambio climático, la madera ofrece un comportamiento antisísmico, resistencia al fuego, durabilidad, calidez y estética.

Daniel Lassalle, gerente comercial de CADAMDA (Cámara de la Madera), explica que, en Argentina, históricamente la construcción se basa en el sistema húmedo: ladrillo sobre ladrillo. ¿La razón? Los inmigrantes españoles e italianos que traían sus propios sistemas de construcción.

Luego, y de manera muy paulatina, comenzaron a aparecer los sistemas de construcción en seco y, junto a ello, distintos métodos de decoración y estilos.

Entre los muchos sistemas de construcción, se destaca el de la madera.

“Esto tiene aislaciones, materiales que permiten reducir en un 60 % el consumo energético por el tipo de construcción en sí, la madera es 100 % sustentable y no tiene humedad. Es decir, tiene las mismas características que la construcción húmeda, pero hay que sumarle el ahorro energético y la cantidad de tiempo en la que se logra construir”, agrega.

La construcción con madera se erige completamente en aproximadamente un 30 % de lo que se necesita para la construcción húmeda. Por ejemplo, una vivienda de 60 m2 con la técnica de ladrillo por ladrillo requiere unos ocho meses para que esté finalizada, mientras que la madera ofrece un plazo promedio de tres meses para terminarla. 

Aprovechando su maleabilidad, también es fácil utilizarla para decorar y personalizar cualquier rincón del hogar.

Por ejemplo, se la puede incluir como material principal para la construcción de un quincho, o adquirir nuevos muebles de madera que combinen con algún sector de casa.

Así, es posible decorar un baño con un hermoso estante, o renovar las sillas por otras de madera que brinden un estilo rústico, por ejemplo. Incluso, hasta se puede optar por decorar con un cielorraso o deck algún entorno específico, generando una sensación que rompa con lo habitual.

De esta manera, además, se puede transformar cualquier espacio teniendo la seguridad de que también se está empleando un recurso sustentable ambientalmente.

El directivo se explaya: “Hoy, la arquitectura vanguardista apunta a la construcción amigable con el medioambiente. Si se compara la cantidad de energía consumida en producir hierro, aluminio o cemento, por ejemplo, con la madera, la diferencia es notable”.

La madera, además, posee una huella de carbono neutra. Esto significa que, durante la vida del árbol, el carbono absorbido es “secuestrado” y luego queda almacenado en una viga o machimbre.

Los beneficios obtenidos también son transferidos en el tiempo por las mismas propiedades de la madera. Por sus características, capta el aire de tal manera que hace que los sistemas de aire acondicionado y calefacción funcionen de  

manera más eficiente, reduciendo directamente el consumo de energía eléctrica y gas.

Cabe recordar que el mercado argentino apoyado por CADAMDA no trabaja con bosques nativos (producto de la misma naturaleza) sino con pura y exclusivamente bosques implantados que fueron y son reforestados para un fin específico. 

Particularmente, en Argentina se trabaja con especies como el pino o el eucalipto, que ostentan un escenario altamente favorable, con una de las mejores tasas de crecimiento en el mundo.

La sociedad argentina está arraigada a una mentalidad de construcción húmeda. Sin embargo, los colegios de profesionales y arquitectos particulares están optando cada vez con más ahínco ir hacia “ese” lugar de excelencia, en donde se puede hacer uso de una fuente de materia prima renovable, maleable y amigable con el medioambiente.

“Hoy, la construcción en el país con este sistema es de aproximadamente un 10 %, pero existe muchísima construcción mixta. También es cierto que se debería trabajar en los códigos edilicios, porque en este sentido, Argentina viene muy atrás”, finaliza el gerente comercial de la Cámara de la Madera.

A pesar de que como material principal de construcción aún tiene un recorrido por delante para establecerse como un nuevo estándar, la madera ya es utilizada para decorar, renovar o personalizar todo tipo de habitaciones y espacios.