A 383 kilómetros de París, Francia, se ubica la ciudad de Nantes, una metrópolis de casi un millón de habitantes que, año a año, atrae a miles de turistas que se movilizan en búsqueda de aventuras, belleza natural y experiencias inolvidables.

Aquí, en la casa esquina número 2 de la calle Jean-Bart, nació el 8 de febrero de 1820 el célebre novelista Julio Verne, quien con su característica manera de narrar inundó de imaginación las mentes de muchas generaciones hasta el día de hoy.

Nantes está marcada por el arte y las historias, a tal punto en que - muchas veces - ha sido descrita como “la ciudad más loca y creativa de Francia”.

Y tal vez la definición esté más que justificada. La urbe mezcla surrealismo y obras contemporáneas para transmitir a los visitantes una sensación de encanto, sorpresa y modernidad. Pero no solo lo hace a través de majestuosas esculturas y acciones que parecen salidas de una película de ciencia ficción, sino también a través de la arquitectura.

Este último caso puede apreciarse en un particular y llamativo edificio residencial diseñado por el estudio arquitectónico Tank Architects en asociación con Agence Guervilly.

Se trata de una edificación construida principalmente de madera de pino, elegida por su resistencia a la humedad y haciendo uso de su disponibilidad debido a la geografía de la zona.

Hasta aquí parece que se está hablando de una construcción normal. Entonces, ¿qué tiene de especial? Que el edificio está situado justo en la línea del ejido de la ciudad que separa lo urbano con lo rural. Está en el lado este de la parcela, y se mimetiza extraordinariamente con la lógica del paisaje existente.

Su techo en forma de acordeón y las terrazas que apuntan al sur y al oeste se involucran de una manera delicada, ingeniosa y proporcional en el ambiente, de tal manera y con tanta sutileza que la obra entera parece haberse incrustado perfectamente en el terreno.

Originalmente, el sitio estaba destinado a albergar un grupo de viviendas independientes. Luego, cuando Tank se interesó en el equilibrio paisajístico entre el fin de la urbanización y el comienzo de un territorio más agreste, la idea inicial evolucionó a una escala ligada íntimamente a la topografía y vegetación ya presente.

“55 viviendas de Nantes” - como lo apodan los locales - se compone de una única estructura dividida en dos, que respeta la preservación del medioambiente y las características del terreno nativo.

Además, tal como informan algunas encuestas francesas, el 82 % de la población prefiere vivir en casas individuales. Es por eso que el proyecto buscó desde un principio construir unidades de viviendas que conservaran las cualidades domésticas de una casa tradicional: privacidad, comodidad, espacios recreativos y una relación estrecha con la naturaleza.

Las mismas se encuentran definidas en cinco configuraciones que, básicamente, ofrecen espacios de doble altura y galerías privadas, procurando cubrir los gustos de quienes allí viven.

Y si algo destaca del proyecto es la increíble sensatez con la que está realizado. Las distintas orientaciones de las unidades garantiza que todas reciban luz natural a lo largo del año, y que sus interiores se beneficien de los rayos del sol.

Los ventanales son extensos, y permiten obtener vistas amplias del entorno y del exterior; las escaleras están diseñadas con aberturas, de tal manera que se permite el ingreso de la luz; y los pasillos interiores reflejan un patrón de luz en constante cambio.

A su vez, ambos edificios - de tres pisos de altura cada uno - están rodeados por un bosque protegido y un arroyo que corre entre ellos, propiciando un ambiente totalmente natural a los habitantes del lugar.

El diseño de Tank tiene como principal objetivo retener y complementar la belleza natural del hábitat originario a través de una arquitectura simple pero moderna, capaz de generar un contexto mixto y equilibrado.

Hasta el estacionamiento, al estar bajo tierra, es amigable con el ambiente, pasa desapercibido y es más que funcional.

El proyecto también involucra en el jardín un huerto de manzanas, con la idea de funcionar como un sitio de encuentro y relajación para los residentes.

En la actualidad, distintos reportes apuntan a que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Más específicamente, en 2018, la Organización de las Naciones Unidas reveló en un informe que el 55 % de las personas en el mundo vive en metrópolis.

Las proyecciones indican que, para 2050, el porcentaje de ocupación urbana será de un 68 %. Por eso, es imperativo buscar y generar soluciones habitacionales de desarrollo sostenible. Lina Bassarsky, firmante del estudio, señalaba que “la urbanización va a continuar y lo va a hacer más rápido en los países de ingresos bajos y medios”.

En este sentido, el desarrollo llevado a cabo por Tank Architects busca abordar el futuro arquitectónico en regiones suburbanas desde una perspectiva de sostenibilidad comunitaria, ayudando a ampliar la cantidad de viviendas disponibles pero, a la vez, haciendo énfasis en la preservación de los terrenos naturales y la singularidad de cada zona geográfica.

De esta manera, las 55 viviendas de Nantes se perfilan a ser un referente arquitectónico - y hasta político - en un mundo que deberá afrontar en el corto plazo las consecuencias de expandir las construcciones desmesuradamente, promoviendo y fomentando de esta manera el valor de respetar los entornos que rodean a las grandes urbes y sus alrededores.