Singapur - denominado oficialmente República de Singapur - es un país insular de Asia compuesto por 63 islas. Su capital es la ciudad homónima y, dado a que su forma de gobierno es la de la república parlamentaria, es considerada una ciudad-Estado.

Así como este pequeño país llama la atención al hablar de su política y geografía, la cuestión se vuelve mucho más curiosa si se hace foco en la arquitectura. Es también en esta metrópoli donde se encuentra, por ejemplo, Marina Bay Sands, un interesantísimo complejo de edificios unidos entre sí por un mega puente en su parte superior, característica que, en 2010, lo hizo saltar a la fama mundial por su novedoso diseño.

Para llegar a la ciudad, una de las principales vías es la aérea, y resulta sumamente extraño cómo el aeropuerto, que se supone es un lugar de paso, termina convirtiéndose hasta en un destino en sí mismo para quienes visitan el país. O, mínimamente, causando un tremendo impacto para quienes lo visitan por primera vez.

El más raro, y el mejor

Jewel Changi es considerado por viajeros de todo el mundo como la terminal aérea más excéntrica del planeta. De hecho, viene siendo elegido durante los últimos 8 años como el Mejor Aeropuerto del Mundo en los World Airport Awards.

La misión de la monstruosa estructura es conectar las tres secciones de abordaje existentes, pero ofreciendo una experiencia única a quienes por allí se movilizan. 

Jewel, como se le llama popularmente, combina de una forma magistral la naturaleza con instalaciones sofisticadas y tecnológicas que tratan el ocio y las actividades culturales como ejes principales de su construcción, dejando de lado la figura estricta de un aeropuerto tal como se lo conoce, para transformarlo en un centro urbano animado, viviente y vibrante.

De hecho, se refiere a él como “la ciudad en el jardín”, dando por hecho que en su interior se puede encontrar un “pequeño” ecosistema que funciona en paralelo a la gran ciudad.

Una ciudad dentro de otra ciudad

La parte de la construcción a la que puede acceder el público abarca 135.700 metros cuadrados que se distribuyen en más de 280 tiendas minoristas, un supermercado, decenas de restaurantes, un cine, un hotel, instalaciones administrativas de las aerolíneas y alojamiento para mascotas.

Y si de atracciones se habla, entonces la Rain Vortex, la cascada interior más grande del mundo, se roba todas las miradas. Se trata de una hipnótica caída de agua observable desde siete de los diez pisos que comprende Jewel. De noche, se proyectan espectáculos de luces que brindan un verdadero show.

Entre sus otras particularidades se pueden encontrar terrazas al aire libre, un laberinto de espejos y algo que ni siquiera se encuentra en los mayores parques de diversiones del mundo: canopy. Específicamente, Canopy Park, un espacio situado en la última planta del edificio que se extiende por 14.000 metros cuadrados capaces de ofrecer una experiencia inolvidable.

La lista continúa, porque en el corazón de Jewel se ubica el Shiseido Forest Valley, un frondoso bosque interior que permite realizar tranquilos paseos a través de caminos empedrados y nubes de niebla generadas artificialmente. Un dato no menor es que en todo el aeropuerto las plantas son las protagonistas, totalizando más de 120 especies provenientes de toda la región.

Y si bien es cierto que cada comercio y atracción tiene su propio horario, en el segundo subsuelo se puede conocer el Five Spice by Food Junction, una iniciativa culinaria que se inspiró en la comida callejera para ofrecer platos las 24 horas del día, en consonancia con otras 30 tiendas y restaurantes del mismo piso.

Y si aún Jewel no ha saciado los gustos de los viajeros, entonces en el cuarto piso se exhibe un espectacular universo virtual de videojuegos interactivos que incluyen proyección 3D y shows inmersivos.

En lo que respecta en sí a las funcionalidades del mismo aeropuerto, se puede transitar entre las terminales a través de lujosos y curiosos puentes peatonales, que incluso cuentan con sistema de transporte público hacia el destino elegido.

Y eso no es todo, porque si los pasajeros desean descansar, entonces podrán hacerlo en alguna de las 130 cabinas de cama especialmente diseñadas para dormir o relajarse un mínimo de cuatro horas o decidir pasar la noche allí. Así que sí, hasta se puede dormir en el aeropuerto.

Una joya de la arquitectura mundial

Jewel es lo que es gracias a la planificación del célebre arquitecto Moshe Safdie junto a su equipo y miles de trabajadores. Principalmente, la geometría de todo el lugar se basa en su cúpula tipo toroide, que permite integrar la estructura para que la fachada prácticamente prescinda de columnas de soporte.

Por lo anterior, es posible contar con tramos que se extienden por hasta 200 metros de largo con apenas uno que otro sector donde la arquitectura parece apoyarse de forma muy sutil en el borde del jardín.

Incluso, inicialmente hasta la cantidad de luz - fundamental para la vegetación que se guarda dentro - fue medida, por lo que se diseñó un sistema de acristalamiento y sombreado dinámico que permitiese la entrada de los rayos solares junto a un eficiente sistema de ventilación que, en conjunto, tienen el objetivo de dar un aspecto selvático pero sumamente moderno y desarrollado.

Jewel es más que un aeropuerto o un lugar de paso. Es un destino dentro de otro destino; una joya para cualquiera que visite Singapur y un lugar capaz de cambiar por completo el concepto de aeropuerto.

No es seguro qué otra sorpresa tenga el aeropuerto más excéntrico del mundo para regalar en un futuro, ya que se moderniza año tras año. Lo que sí es seguro, es que quien haga escala allí deseará que sea interminable.