El Premio Pritzker, el mayor honor y reconocimiento en el mundo de la arquitectura, fue otorgado el pasado 16 de marzo al dúo francés Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, fundadores de la firma que lleva sus apellidos.

Durante sus más de tres décadas de trabajo, ambos siempre priorizaron el enriquecimiento de la vida humana para el desarrollo de las ciudades y sus entornos.

Sus obras y estilo de trabajo

En este sentido, Anne Lacaton hace unos años supo decir en una entrevista: “La buena arquitectura es abierta a la vida, abierta para mejorar la libertad de cualquiera, donde cualquiera pueda hacer lo que tenga que hacer. No debe ser demostrativa ni imponente, sino que debe ser algo familiar, útil y bello, con la capacidad de sostener tranquilamente la vida que tendrá lugar ahí”.

La mentalidad al unísono de ambos surgió en 1972, dos años después de que se conocieran en la École Nationale Supérieure d’Architecture et de Paysage de Bordeaux, Francia. Ese año, su primera construcción juntos - una choza de paja temporal construida con ramas de arbustos locales en la República de Níger - se vino abajo por fuertes vientos.

Desde entonces, los dos se comprometieron a “nunca demoler lo que se pudiera redimir”, procurando respetar lo sencillo y generar espacios con libertad de uso, amplios y empleando materiales económicos, ecológicos y fáciles de obtener.

En la actualidad, han completado más de 35 proyectos que se distribuyen alrededor de todo el globo, pero distribuidos principalmente en África occidental y Europa. Sus obras abarcan desde instituciones culturales y educativas, hasta espacios públicos y viviendas sociales.

Sus primeros pasos destacables en el mundo de la arquitectura fueron las aplicaciones realizadas a la Casa Latapie (Francia) en 1993. Allí, por ejemplo, implementaron tecnología de invernadero en jardines y balcones.

En 2011, dieron un salto más grande al ser contratados para transformar La Tour Bois Le Prêtre, un complejo de viviendas parisino de 17 pisos con 96 unidades en total. Allí, y rechazando la petición de la ciudad para demoler la fachada de hormigón original, ampliaron los espacios al transformar los balcones en sectores bioclimáticos.

Su trabajo permitió que, en 2017, fueran llamados para trabajar en el rediseño del Grand Parc (Burdeos), el edificio construido bajo la dirección de los arquitectos Christophe Hutin y Frédéric Druot. En este caso, y respetando su particular visión, lo diseñaron desde adentro hacia afuera, priorizando el bienestar de sus ocupantes.

Entre otros trabajos de gran porte, destaca la intervención en el Palais de Tokyo (Francia), donde pudieron aumentar en 20.000 m2 su superficie útil gracias a la implementación de nuevos espacios que se adaptan a las necesidades cambiantes.

Anne Lacaton justifica las decisiones de ella y su compañero explicando que la transformación es la oportunidad de hacer “más y mejor con lo que ya existe”.

“El derribo es una decisión de facilidad y de corto plazo. Es un desperdicio de muchas cosas: un desperdicio de energía, un desperdicio de material y un desperdicio de historia. Además, tiene un impacto social muy negativo. Para nosotros, es un acto de violencia”, agrega.

Lo anterior es claramente distinguible en sus obras en curso. La transformación de un antiguo hospital en un complejo de departamentos de 138 unidades en pleno París; un edificio de características similares en Bélgica; el uso mixto ofrecido por hoteles  en la región de Toulouse; y un edificio de 40 departamentos en Alemania son algunos ejemplos.

Ligereza y sencillez son dos cualidades que, según Vassal, debe tener cualquiera de sus obras para ser calificadas como un éxito. “Nuestro trabajo consiste en resolver limitaciones y problemas, en encontrar espacios que puedan crear usos, emociones y sentimientos”, explica.

Merecedores del Pritzker

El Pritzker es, sin duda, un máximo símbolo de logros en su profesión y codiciado por cualquier arquitecto del mundo. No obstante, Vassal y Lacaton no son ajenos a los premios.

Desde el inicio de su dupla como creadores y diseñadores de construcciones, ganaron diversos galardones como la Medalla Heinrich Tessenow; el Premio de Arquitectura Schelling; el Premio Daylight & Building Components; y el más reciente, el BDA Grand Prize (2020), entre muchos otros que distinguen su particular visión arquitectónica.

Los desarrollos de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal son una clara muestra de la democracia que reina en el mundo de la arquitectura. En este caso, las ideas son materializadas en singulares edificaciones que evidencian su compromiso con la arquitectura restauradora junto a innovación, tecnología y siempre con la ecología como base.

Esa es la consigna del equipo, que no solo ha generado un nuevo enfoque arquitectónico que redefine al modernismo, sino que también plantea nuevas formas de pensar dentro de esta maravillosa profesión y representa un gran ejemplo para las futuras generaciones.

Vassel y Lacaton realizan cada uno de sus proyectos basándose en las necesidades de los futuros habitantes de esos lugares, respondiendo a los cambios demandados por las emergencias climáticas y ecológicas, atendiendo urgencias sociales y, fundamentalmente, concretando viviendas urbanas que son un fiel reflejo de sus convicciones no solo como profesionales, sino como humanos.

Según ellos, los edificios son realmente hermosos cuando la gente llega a sentirse bien, cuando la conexión entre el interior y el exterior es fluida y cuando la luz y el aire que rellena cada una de las habitaciones son agradables.

Nunca demoler. Siempre reinventar. Ese es su lema, y eso es lo que ha decidido destacar el prestigioso jurado del premio internacional con el objetivo de que la misión del dúo francés trascienda y sirva de ejemplo a futuras generaciones de arquitectos y sociedades en sí.